La estancia en prisión que dio vida a un mito; el papel de Miguel de Cervantes Saavedra en la cultura es inigualable
Desde la creación de dos de los personajes más famosos de la literatura, Don Quijote y Sancho Panza, hasta pinturas, memes, películas, obras derivadas y en Guanajuato, cómo no, el Festival Internacional Cervantino que concluyó el 18 de octubre.
De “El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha” se ha hablado mucho. Desde Borges, quien le tenía un particular cariño, hasta hoy en día académicos, críticos y estrellas de las redes sociales como Jesús G. Maestro, quien apunta que el libro solamente se puede apreciar en nuestro idioma, y que es “un GPS de realidad”, pues plantea que el idealismo dogmático choca violentamente contra la vida real.
Lo anterior, todo mundo lo sabe. Lo que pocos conocen es que Cervantes estuvo en la cárcel en más de una ocasión, y como esta columna se enfoca en crímenes reales, hoy abordaremos ese capítulo histórico.
Corría el año de 1571, cuando Cervantes volvía como soldado de la batalla de Lepanto, donde quedó mutilado de la mano izquierda.
Tras volver con su hermano Rodrigo a Barcelona, su barco fue interceptado en 1575 por una escuadra de corsarios que lo encerraron en la cárcel de Argel, pues creían que se trataba de alguien perteneciente a un linaje familiar de la alta monarquía.
Después de demostrar un liderazgo ejemplar entre otros presos, y organizar cuatro intentos de fuga (todos fallidos) salió en 1580, cuando el fraile trinitario Juan Gil logró completar el rescate, que consistía en 500 escudos de oro, una cifra verdaderamente exorbitante para la época.
Como ocurre con todo narrador, estas experiencias marcaron a Don Miguel, quien escribiría la ‘Historia del cautivo’ incluida en la Primera Parte del Quijote, así como sus obras teatrales ‘El trato de Argel’ y ‘Los baños de Argel’.
REGRESO A LAS REJAS
Cervantes volvió a estar en la cárcel en una segunda ocasión. Esta vez ocurre cuando se instaló a vivir en Sevilla, en el año 1597.
En ese tiempo, trabajó como recaudador de Hacienda. Era una labor que hacía de manera casi metódica… pero las cosas se complicaron cuando tuvo un déficit y se le acusó de un crimen gravísimo para aquella época: tener la osadía de querer engañar a la Corona Española. Así, entró a prisión en ese mismo año.
Entonces, el llamado ‘Manco de Lepanto’ fue a dar a la Cárcel Real de Sevilla, un lugar insalubre, repleto de hacinamiento y condiciones que incluso hoy en día, serían inhumanas y violarían al más elemental de los derechos humanos.
Afirma un dicho que no hay mal que por bien no venga. Una de las leyendas más arraigadas en la historia de la literatura, es que fue allí donde el escritor tuvo la idea que, tiempo después, daría origen al Quijote.
Lo cierto es que puede tener mucho de verdad, pues en el mismo prólogo de la obra, Cervantes escribe que la idea nació «en una cárcel, donde toda incomodidad tiene su asiento y donde todo triste ruido hace su habitación».
Afortunadamente para el en aquel entonces futuro escritor, hubo un recuento del dinero y se comprobó que el presunto desfalco no fue intencional de su parte, de modo que salió en 1598.
La Primera Parte del Quijote se imprimió a finales de 1604 en los talleres madrileños de Juan de la Cuesta, pero salió oficialmente a la venta y se distribuyó al público a principios de enero de 1605, convirtiéndose en un éxito que incluso contó con ediciones piratas.
Para los lectores interesados en la etapa de Cervantes en Argel, pueden ver la película ‘El Cautivo’, dirigida por Alejandro Amenábar o el documental ‘El cautiverio en Argel’ producido por RTVE / Documaster.
Hoy en día, el impacto del Hidalgo que se quedó loco por leer muchos libros de caballería sigue vigente. Eso queda clarísimo desde aquellas insalubres cárceles, hasta el lugar de La Mancha y por supuesto, las calles de Guanajuato en el mes de octubre.

