La reciente adaptación de ‘La Odisea’, dirigida por Christopher Nolan, ha recuperado el interés por los clásicos griegos y la época en que estos se gestaron. Basta recordar que de acuerdo con Circana Bookscan, el servicio líder de seguimiento de datos e investigación de mercado que registra que las ventas reales de libros impresos de La Odisea, aumentaron 76% durante este año.

Ahora, el apasionante mundo de la Grecia Clásica vuelve a ser un tema de conversación en redes sociales y sobremesas. Por eso, en esta columna enfocada en crímenes famosos, recordaremos solo algunos de los actos delictivos más sonados de aquellos años de mármol, togas y columnas.

Una de las escenas más aterradoras de la obra de Homero es el momento en el que Circe, una poderosa hechicera, convierte en cerdos a la tripulación de Odiseo. Hoy en día se ve como un momento digno de literatura fantástica o cine de horror, pero en antigüedad, las mujeres que practicaban las artes ocultas eran parte del paisaje. Una de las más conocidas fue Teoris de Lemnos.

Teoris era una reconocida pharmakis (es decir, proveedora de drogas y pócimas) oriunda de la isla que lleva su nombre. Era bastante conocida y respetada entre la sociedad de Grecia. Alrededor del año 323 a. C., se le acusó de lanzar hechizos a la gente y por un delito gravísimo para aquellos tiempos: asebeia (es decir, impiedad, o profanar y burlarse de los objetivos divinos y ser irreverente a los dioses del Estado) lo que podía hacer al acusado merecedor de la muerte. Recordemos películas como ‘Furia de titanes’, cuando el rey y la reina de Argos declaran que su hija Andrómeda es más bella que la diosa Afrodita, lo que la hace merecedora de ser sacrificada. Lo cierto es que los relatos de su supuesto crimen no están claros, incluso se cree que se le condenó por asesinato. La fuente más certera es el discurso de Demóstenes.

La ejecución en la antigua Grecia era sumamente severa y de acuerdo con los parámetros actuales, incluso monstruosa. A Teoris se le condenó a la exoleia, que consistía en matarla no solamente a ella, sino a toda su familia. Por eso, fue asesinada junto con sus hijos.

LOS FILÓSOFOS

La justicia griega abarcaba a todas las profesiones, incluso una de las más respetadas que era la de los filósofos.

Quizá, uno de los casos más impactantes y menos sonados fue el de Zenón de Elea. Este pensador, famoso por sus paradojas y juegos de ingenio, era discípulo de Parménides y quizá, uno de los hombres más audaces de Atenas. Sobre su caso, aunque no hay información abundante, sí se puede rastrear en los documentos de Diógenes Laercio y Plutarco.

Resulta que Zenón, después de pasar un rato en Atenas, optó por regresar a su hogar en su natal Elea, pero para su desgracia, el lugar había caído bajo el yugo de un tirano de nombre Nearco.

En lugar de someterse y respetar al político en cuestión, Zenón no quiso hacerlo y formó parte de una conspiración para derrocar al corrupto político. Como era de esperarse, no lo consiguió, y fue arrestado por los soldados de Nearco. Así, comenzó a ser interrogado y posteriormente torturado al borde de la muerte.

Diógenes Laercio cuenta que Zenón no se echó para atrás. Después de varias horas, le dijo a Nearco que tenía información valiosa que le serviría para delatar a sus aliados, quienes planeaban destituirlo del cargo a como diera lugar… pero le pidió que se acercase. Fue entonces cuando el filósofo le mordió la nariz con tal fuerza que sus guardias tuvieron que separarlo.

Acto seguido, Zenón se mordió la lengua con tanta fuerza que se la arrancó, para después escupirla en la cara de Nearco. Finalmente, fue ejecutado en mortero, donde se le machacó hasta la muerte.

Bien dice el propio Homero en ‘La Odisea’ que “De todas las criaturas que respiran y se mueven sobre la tierra, ninguna es más débil que el hombre”.