En el marco del Día Mundial del Arte, la Mtra. María del Carmen Aranda, Coordinadora de Mi Museo Universitario De La Salle Bajío, MiM, compartió la siguiente reflexión: ¿Qué valor tiene el arte en nuestras vidas?

«El arte surge desde el inicio de los tiempos de la existencia del ser humano, donde la meditación de la belleza va quedando como un distintivo en nuestras civilizaciones».

El hombre al hacer una vasija, como contenedor para el agua o alimento, cambia drásticamente su percepción de éstos, mediante la exploración de la técnica le es posible satisfacer otras necesidades y una vez agotadas las posibilidades recurre a la exploración de la belleza generando marcas, sellos, utilizando diferentes colores entre muchas otras cosas que además de aportar belleza le permiten identificarse como individuo en una comunidad.

“La existencia del arte ha tenido siempre una doble función, ha sido cuestionada y a su vez ha sido cuestionadora. Entre dimes y diretes, se ha pronunciado que si es para unos cuantos, que si es para los que están más educados, que si sólo se lo apropian aquellos que tienen una posición económica más beneficiada, en fin, la realidad es que no, el arte influye en todos”, manifestó la especialista.

 

Funge como una necesidad humana de expresión

La Mtra. Aranda explicó que el ser humano expresa sus pensamientos a través de varias habilidades, destrezas, disciplinas y sobre todo genera una conciencia de su imaginario cultural que no todos pueden percibir. Un artista crea con la necesidad de transmitir y que su arte sea un producto de consumo. El consumidor consume con la necesidad de conectar con el otro, y muchas veces, con la necesidad de encontrarse a través del otro.

“Cuando tenemos cercanía a actividades artísticas ya sea en la práctica personal, familiar o grupal, creamos un entorno de prácticas intelectuales de tipo social, personal, ecológico, histórico, antropológico, por ende, podemos decir que el arte funge como un amalgamador, que sí proporciona muchas respuestas, pero genera muchas más preguntas o caminos a seguir”, compartió.

Por otra parte, manifestó que la existencia del hombre se distingue cuando, en este cuestionamiento, se encuentran diálogos que permitan ampliar el pensamiento crítico, de formar propios paradigmas que seguramente se romperán y se irán cambiando por otros; asimismo, el arte crea disciplina, crea crisis, bienestar, sueños, pensamientos; y a su vez genera conocimiento.

Un estudiante cuando tiene un acercamiento con el arte seguramente podrá tener más conciencia de respeto por otro ser humano, pero también, se tiene que reconocer, que a través del arte las manifestaciones culturales se vuelven marcas identitarias que responden a lo más íntimo. Y con todo esto, la Mtra. María del Carmen plantea la pregunta: ¿Qué hace el arte en los estudiantes?

“Al tener la fortuna de tener un museo universitario y ser testigo de la creación del mismo, hemos recibido a miles de estudiantes de preparatoria y de universidad, que podrían dar un testimonio de su experiencia en el mismo. Pero específicamente puedo hablar de dos tipos de estudiantes, los que son guías del museo y el alumnado en general”, comentó.

Añadió lo siguiente: “Los guías del museo tienen perfiles distintos como estudiantes de diseño, derecho, criminología, lenguas, educación entre otros, ellos pasan una temporada en el museo y dicho por ellos manifiestan que el estar entre el arte, en un proyecto que es sui generis en nuestra Comunidad Educativa, que implica otras responsabilidades y desarrollo de habilidades y saberes para el servicio a la comunidad, dando como resultado, y sin temor a decirlo, que al final de su servicio de lo más común en escuchar que pronuncian de su experiencia en el Museo lo siguiente, el arte cambió mi vida y las personas con las que me topé, son mi familia”.

En este sentido, la especialista expresó que los estudiantes tienen una experiencia más gratificante con el arte cuando tienen algún maestro que ejerce el trabajo de mediador, cuando ese maestro utiliza al arte como pretexto para enseñar su materia, entonces se incorpora, existe experiencia, por ende existe cambio.

“No hay más gratitud que ver cómo dos aspectos tan importantes nos llevan a la reflexión de que hacen una experiencia significativa en el trabajo con el arte, pero lo más importante es que reconocen la parte humana de todo el proceso artístico, desde la pieza como objeto, al artista, la interacción con ella y con las personas con la que comparten su experiencia en el museo”, manifestó la maestra.

Comentó que quienes se dedican al arte en sus distintas manifestaciones, son testigos del asombro de los estudiantes, quienes pueden entrelazar diálogos con sus iguales discutiendo cualquier tema que provenga de cualquier pieza, cada objeto en un museo corresponde a una idea, una historia que contar.

Afirmó que el artista crea siempre queriendo mover corazones, el artista crea no para que te sientas conforme, sino para que te cuestiones, y hay muchas maneras de abordar el arte, por su belleza, por su técnica, por su función o por su época.

“Soñar a través del arte, por muy utópico que parezca, siempre será la esperanza de ver que nuestra capacidad de creación es infinita y hoy los estudiantes se deberían de dejar atrapar por estos encantos. Apostemos por encontrar esperanza, apostemos porque tenemos algo que mejorar, apostemos por darle sentido a nuestras vidas, el arte es un gran medio para ello”, finalizó.