Hoy en día, abundan los podcasts y canales de Youtube sobre crímenes reales, así como las crónicas e investigaciones de estos hechos. Como todo producto de la comunicación humana, los hay buenos, malos, excelentes y pésimos. En ocasiones la oferta es tan grande, y la investigación tan pobre, que cualquier usuario de internet termina fastidiado.
Pero no siempre fue así. Hace más de cien años, los periodistas de crímenes no tenían ni las inteligencias artificiales como Chat GPT, Gemini o Claude, mucho menos Wikipedia o Google. Es más: ni siquiera contaban con una calculadora. Sus únicas armas eran su pluma, su papel y su cerebro.
Aun así, en un mundo análogo, hicieron historia. Hoy veremos algunos casos.
Actualmente, gracias a la popular serie ‘Monster’ la historia de Lizzie Borden, la mujer que presuntamente asesinó a su madrastra y a su padre a hachazos a finales del siglo XIX, vuelve a estar en el debate público. Lo que muchas personas desconocen es que, mucho antes de la viralidad en en streaming, hubo un periodista que informó todo conforme pasaba día a día. Su nombre fue Edwin H. Porter.
Como reportero de investigación y nota roja, tuvo la responsabilidad de ser, además de Lizzie y su sirvienta Bridget Sullivan, de los primeros seres humanos en ingresar a la escena del crimen y ver los cuerpos sangrantes y destrozados de Abby Durfee, la madrastra de Lizzie, y Andrew, su padre. Además, tuvo acceso a los juicios y entrevistó a elementos clave de la investigación. Él no tomó partido, sino que asumió neutralidad en el crimen. Como todos sabemos, el jurado y la historia absolvieron a Lizzie Borden, quien ante los ojos de gran parte de Fall River era culpable y merecía la horca. La investigación minuciosa de Porter dio como resultado una de las mejores crónicas de investigación de la época: ‘La tragedia de Fall River’. El periodista siguió cubriendo casos similares, hasta el día de su muerte por tuberculosis, el 28 de febrero de 1904 a los 39 años.
En México, mención aparte merece Rafael Reyes Spíndola, creador del periódico ‘El Imparcial’ en tiempos del Porfiriato, y famoso por haber dado seguimiento al caso de ‘El Chalequero’, el primer asesino serial mexicano que se tiene registro y que se cobró alrededor de 21 víctimas. Don Rafael supo industrializar los periódicos como pocos en su tiempo.
LOS INFILTRADOS
En ocasiones, las instituciones cometen crímenes realmente atroces. Afirmarlo no es ninguna novedad y es muy fácil… pero comprobarlo, resulta sumamente difícil. Quien lo consiguió, sin necesidad de una cámara Gopro o un Smartphone, fue la brillante periodista Nellie Bly, en el año de 1887.
Nellie fue una precursora de las mujeres en los medios. Cuando sospechó del trato infame que se daba a las internas del manicomio para mujeres de la Isla Blackwell, decidió hacerse pasar por una mujer con problemas mentales, para ser internada en el psiquiátrico. Una vez allí, destapó los tratos infames, las violaciones a los derechos humanos y el abuso de autoridad. Nueve días después salió libre amparada nada menos que por Joseph Pulitzer, cuyo apellido lleva el más grande premio del periodismo.
Muchos conocen a Jack London, autor de ‘Colmillo Blanco’, pero también escribió ‘La gente del abismo’ una de las crónicas urbanas más desgarradoras sobre la pobreza en los barrios bajos de Londres. Haciéndose pasar por vagabundo, expuso, la miseria y el crimen sistémico y estructural del capitalismo industrial del Imperio Británico contra la clase trabajadora y los más desamparados. Sin duda, una joya de la crónica y la investigación.
Los reportajes que se mencionan en esta columna pueden leerse en su idioma original en la página de Project Gutemberg, como los títulos ‘The Fall River tragedy: a history of the Borden Murders, ‘Ten Days in a Mad-House; or, Nellie Bly’s Experience on Blackwell’s Island’ y The People of the Abyss’.
