Actualmente, el tema que ha acaparado todos los medios es el crimen ocurrido en la Academia Militarizada Marina Doenitz, ubicada en Tamaulipas, debido al caso de Dafne Zapata, una menor de 13 años que murió en julio del 2026 en un campamento.
El resultado de la necropsia reveló asfixia por sumersión, por lo que el caso se investiga hasta el momento.
Así, la Secretaría de Educación Pública (SEP) ha ordenado cerrar todas las escuelas militarizadas de corte particular en México. El debate sobre esta modalidad de educación se ha puesto sobre la mesa desde varios enfoques: el pedagógico, el social, el criminológico y el legal.
Desgraciadamente, la violencia y las muertes en las escuelas militarizadas no es un tema nuevo. Ha ocurrido en México y en todo el mundo, y hay registros desde tratos degradantes hasta asesinatos. He aquí un recuento.
Uno de los primeros casos históricos registrados ocurrió en otoño de 1900, en Estados Unidos. Concretamente en una de las instituciones militares y educativas de mayor prestigio en el mundo: la Academia West Point. Oscar Booz, un joven de 17 años, fue victima de una novatada, cuando compañeros de grados superiores le hicieron beber salsa Tabasco.
Murió días después, de una tuberculosis laringea. Aunque la institución salió bien librada, sí quedó un registro del trato en muchas de estas escuelas.
Ahora, viajemos al futuro, concretamente al 18 de septiembre de 2019 en la Academia Militar de Filipinas, donde el joven Darwin Dormitorio, de 19 años, murió a causa de golpes constantes, castigos físicos extremos e incluso descargas eléctricas con un dispositivo tipo taser en los dormitorios.
Todo era parte de las novatadas de la escuela. Aunque 2 cadetes y 3 médicos que ocultaron la información fueron juzgados, la indignación del pueblo filipino quedó para la posteridad.
Otro país donde también han ocurrido casos de homicidios con el mote de ‘novatadas’ fue Francia. En particular, en la Academia Militarizada Saint-Cyr, una de las más prestigiosas del planeta y de la Historia mundial… basta con señalar que fue fundada por Napoleón Bonaparte.
En 2012, el cadete de 24 años Jallal Hami fue obligado a nadar en el lago de la institución. Hacerlo por la noche, debido a la peligrosidad, estaba prohibido. El estanque estaba a 9 grados, y los cadetes debían hacerlo con su uniforme y botas.
Hami fue encontrado ahogado esa misma madrugada. No fue sino hasta 2021 que 3 militares, entre ellos un coronel, fueron condenados entre 8 a 6 meses de cárcel.
En Rusia, no se puede dejar de mencionar el concepto de ‘dedovshchina’ cuya traducción aproximada al español sería ‘reinado de los abuelos’ y consiste en que los soldados de mayor tiempo tienen carta blanca para humillar a los conscriptos que hacen el servicio militar.
El New York Times informó que en 2006, al menos 292 soldados rusos murieron debido a la dedovshchina. Incluso el escritor Tom Clancy en su clásico ‘La caza de octubre rojo’ menciona esta práctica calificándola como “terrorismo de bajo nivel”.
La ciudad y los perros
En el terreno que oscila la literatura y la cruda realidad, está un clásico de las letras latinoamericanas: ‘La ciudad y los perros’ del peruano Mario Vargas Llosa.
La historia se desarrolla en el Internado Militar Leoncio Prado, donde el autor cuenta su juventud y nos muestra las vejaciones, las humillaciones, el machismo en todo su esplendor, y novatadas que hoy en día serían un delito.
Cuando se publicó en 1963, militares que fueron directores de la institución dijeron que el escritor era un “autor procaz y nauseabundo”.
Lo cierto es que, en 2023, el colegio peruano fue denunciado porque se filtraron fotografías de alumnos desnudos en posición de firmes, que fueron castigados en el patio principal.
Para cerrar, una frase de Mario Vargas Llosa que queda muy ad hoc: “Nunca te dejes pisotear por nadie, hijo. Este consejo es la única herencia que vas a tener”.


