Decenas de participantes de La Judea de Purísima del Rincón, junto con autoridades locales, colocaron ofrendas en reconocimiento a quienes han portado la máscara de esta tradición centenaria, así como en el monumento a Hermenegildo Bustos.

«Venimos a rendir tributo, pedir permiso y reconocer el legado… tras la máscara y el vestuario, los aquí presentes llenamos el cuerpo de orgullo e identidad… diferentes han sido las personas que la han continuado… Si alguien te pregunta cómo te llamas, con decir, que tienes el ADN de La Judea de Purísima del Rincón, es suficiente, para que comprendan que no importa el quién, sino el cómo das vida a esta identidad que trasciende en el tiempo», resaltó Roberto García Urbano, Presidente Municipal.

De igual modo, señaló que La Judea, es el espejo donde el pueblo se mira cada año, porque en Purísima del Rincón, el arte no se queda guardado en los libros de historia: sale a la calle y respira para vivirse en pleno.

«Año con año La Judea es el homenaje más grande a Hermenegildo Bustos, pues cuando un judío corre por la plaza, el pincel de Bustos vuelve a trazar su historia en el aire, así llegan: el Judas Blanco, el Judas Negro, Malco, El Tiempo, El Diablo Mayor y El Ranchero; juntos nos evocan llamar a esa unidad, marcando el ritmo como los soldados y los tambores, con el viento que envuelve cada latigazo y marca el momento de cada historia nueva dentro de La Judea.

Porque quienes han representado cada personaje, nos dicen que los tambores y chirimia anuncian a quienes hoy están en la Judea Celestial por eso le decimos su ausencia, se siente, pero su herencia y perseverancia permanecen» afirmó Roberto García Urbano.