Los tiroteos escolares, el bullying y la violencia en las aulas son un tema que siempre lacera a la sociedad, y que ofrece múltiples enfoques y perspectivas. El reciente caso de Osmar N., el adolescente de 15 años que terminó con la vida de dos maestras en Michoacán, abre infinidad de puntos de vista y enfoques.

Uno de los más persistentes es si la literatura, el cine, los cómics o la música son detonadores de la violencia… lo cual es una respuesta simplona a un problema extremadamente complejo y multifactorial.

Lo que es un hecho es que hay un caso en el que una novela fue la excusa para que jóvenes con problemas mentales llevaran a cabo actos violentos, lo que hizo que su autor optara por asumir la responsabilidad y sacar el libro de circulación para siempre.

El libro es ‘Rabia’, del escritor de terror más famoso del mundo: Stephen King.

En 1977, King publica este libro bajo el seudónimo de Richard Bachman, pues quería comprobar si realmente su nombre era una marca o si la gente lo leía por su talento. Como era de esperarse, fue un éxito de ventas, ya que la historia trataba de Charlie Decker, un adolescente perturbado que asesina a dos profesores en su escuela y retiene como rehenes a todo un salón de clases. La trama adentra al lector en la mente del criminal, pero, en realidad, crear personajes verosímiles, tanto buenos como malos, es la firma de este autor.

Entre las novelas más famosas del autor, como ‘Eso’ o ‘Christine’, la obra quedó olvidada… hasta que en 1988, Jeffrey Lyne Cox, un estudiante en San Gabriel High School, en California, retuvo como rehenes a sus compañeros con un rifle semiautomático. Afortunadamente, fue desarmado por otro joven, pero el agresor declaró haberse inspirado en el secuestro del vuelo 422 de Kuwait Airways y en la novela de King.

LA POLÉMICA

En 1989, ocurriría otro caso, cuando Dustin L. Pierce, quien estudiaba el bachillerato en Kentucky, llegó a clases con una escopeta y retuvo a su clase de álgebra como rehenes. Afortunadamente, la policía pudo detenerlo tras 8 horas de negociaciones. Cuando registraron su cuarto, hallaron un ejemplar de ‘Rabia’.

El tercer caso, y el más sonado y trágico, sería conocido como ‘El tiroteo en la escuela secundaria Heath’, cuando un joven de 14 años, de nombre Michael Carneal, tras ser víctima de acoso escolar, llevó a su escuela una pistola Ruger MK II calibre .22 y empezó a disparar, matando a 3 estudiantes e hiriendo a 5.

“No puedo creer lo que hice”, dijo Carneal. Cuando registraron su casillero, se halló un ejemplar de ‘Rabia’. Es importante señalar que el perpetrador padecía esquizofrenia paranoide y, hasta el día de hoy, toma antidepresivos.

Como era de esperarse, el caso se hizo mediático en todo Estados Unidos.

Ni tardo ni perezoso, Stephen King, quien en ese entonces ya era un autor reconocido en todo el mundo, realizó declaraciones públicas al respecto y, además, exigió a sus editores que el libro saliera de circulación y nunca más se volviera a imprimir. En una declaración pública, el creador del Hotel Overlook y el payaso Pennywise asumió parte de la responsabilidad, pero también aclaró que la ficción no es cien por ciento responsable de la violencia, sino uno de muchos factores:

“Mi libro no corrompió a esos adolescentes ni los convirtió en asesinos; ellos encontraron algo en mis libros que les habló, porque ya estaban perdidos. Sí veo a Rabia como un posible disparador, y ese es el motivo por el que lo retiré de la venta. Uno no deja un barril de gasolina en un lugar donde un chico con tendencias incendiarias pueda poner las manos».

Hoy en día, ‘Rabia’ es un libro que solamente se consigue en librerías de segunda mano y que atesoran los más leales fans de King, pues jamás habrá reediciones. En cuanto a las masacres en las escuelas, siguen ocurriendo, y queda claro que la literatura no es lo que las provoca.