Entre los asesinos en serie que jamás enfrentaron a la justicia, se encuentra el misterioso y macabro Monstruo de Florencia, cuyas acciones dieron como resultado 16 asesinatos, casi 20 años de terror en los que sumergió a La Toscana, y más de 100 mil sospechosos.

La semana pasada hablamos sobre él, pero al tratarse de uno de los casos más impactantes en la nota roja italiana, existen ríos de tinta, infinidad de artículos y otros tantísimos podcasts y documentales.

Muchos investigadores intentaron dar con el asesino, pero solamente dos se aproximaron: fueron un periodista de nombre Mario Spezi y un escritor estadounidense llamado Douglas Preston.

Esta es la historia verídica que parece una novela policial con dos protagonistas y un oscuro villano.

Todo comienza el 21 de agosto de 1968, cuando Antonio Lo Bianca y Bárbara Lucci se van el bosque, en su coche, para tener un rato de intimidad. Entonces, fueron atacados por un hombre que los mató con una Berreta calibre 22. La policía lo consideró un hecho aislado, y apresó al esposo de Bárbara, pues eran amantes.

Sin embargo, hubo más asesinatos con el mismo modus operandi. El criminal mutilaba los órganos de las mujeres y siempre atacaba por las noches. La policía toscana se dio cuenta tarde, pero estaban ante un asesino serial.

Fue Mario Spezi el periodista que siguió el caso, convirtiéndose en un experto y recabando la información más valiosa e incluso, dándole el apodo al misterioso asesino. Entretanto, las autoridades parecían cachorritos que persiguen su propio rabo.

El 8 de septiembre de 1985 el Monstruo de Florencia mató por última vez. Aunque el caso no se cerró, la gente de Florencia siguió con sus actividades cotidianas y pareció olvidarse del tema.

LOS INVESTIGADORES

En el año 2000, el escritor de thrillers Douglas Preston se mudó a una villa en La Toscana con su familia, con el fin de escribir una novela de misterio ambientada en Florencia. Su fin era conocer los procesos criminalísticos italianos para darle verisimilitud a la trama, por lo que lo contactaron con Mario Spezi.

Entonces, surgió en una charla casual el tema del Monstruo de Florencia, pues lo mencionaba el novelista Thomas Harris en la saga de Hannibal Lecter. Fue así como Preston dejó en bandeja de espera su novela y optó por escribir un libro de periodismo de investigación junto con Spezi. Entre los dos, tuvieron la esperanza de encontrar al asesino, uniendo fuerzas de los contactos y la pericia del periodista y el talento como narrador del escritor.

El libro se titularía ‘Dolci colline di sangue’ o como se tradujo en México: ‘El Monstruo de Florencia: una historia real’ y de entrada, dieron por hecho que la tarea no iba a ser nada sencilla.

Hubo varias hipótesis que se manejaron respecto a la identidad del Monstruo. Una se conoció como ‘La pista sarda’ y se basaba en la posibilidad de que el perpetrador fuera Francesco Vinci, uno de los amantes de Bárbara y era oriundo de Cerdeña, de allí el nombre.

Pero la investigación de Preston y Spezi sacó a la luz temas incómodos: la policía italiana había encerrado en la cárcel a muchos inocentes con el fin de darle carpetazo a la investigación y cerrarla definitivamente, y muchos elementos de seguridad se valieron de ello para escalar políticamente.

Para quitarse de encima a los maestros de la pluma, metieron a la cárcel a Spezi porque supuestamente obstruía la justicia, y exigieron la deportación del estadounidense. Para fortuna de ambos, sus colegas del PEN Internacional, el Committee to Protect Journalists y asociaciones pro libertad de expresión exigieron la liberación del italiano y retirar todos los cargos para Preston.

El libro se publicó en 2006 y fue un éxito. El 22 de octubre, se estrenará la serie basada en la pesquisa de estos detectives de la pluma.

El caso del Monstruo de Florencia continúa abierto.