¡Hola persona lectora!
Como cada año, se conmemora y recuerda a las voces femeninas que se hicieron escuchar en aquel lejano 8 de Marzo de 1857 buscando mejoras en su vida laboral, de igual manera a las socialistas que en 1910 fijaron el 8 de Marzo como el día simbólico de la mujer trabajadora, o las de 1917 que pidieron el fin de la guerra en Rusia, o aquellas que lograron en 1975 en las Naciones Unidas, la instalación del día oficial del día internacional de la mujer.
También a las madres de la plaza de Mayo, en Argentina, que iniciaron la búsqueda de sus seres queridos desaparecidos en 1976, igual a las mujeres mexicanas que comenzaron su movilización en Tijuana después de que innumerables chicas desaparecieron.
Y no queremos dejar de lado a las que han marchado por sus derechos humanos, el alto a la violencia de género, las que después de alguna experiencia de abuso decidieron unir su voz y dijeron «¡basta!», exhibiendo y denunciando a sus agresores.
Si nos damos cuenta, el 8 de Marzo siempre ha sido una respuesta a la opresión que viven las mujeres, ya sea por condiciones dignas de trabajo, alimentos, paz, justicia, educación, igualdad. Pero también se ha convertido en un momento de reconocimiento para aquellas que han rotó barreras, techos de cristal, récords deportivos, y que a pesar de condiciones desiguales, nunca dejaron sus sueños, su metas y se convirtieron en las primeras, en las únicas, en las mejores.
Sabemos que existen diversos modos de vivir y ver el mundo, y es por eso que también en la conmemoración existen diferentes modos de expresar, exigir, y de hacerse presente; marchas, listones en las solapas, eventos, discursos, pintas, mítines, tendederos, como sea, pero siempre recordando el 8 de Marzo.
Nosotras hoy escribimos este mensaje, buscando compartir historia, contexto y reconocimiento; reconocimiento a todas las que no se callan, a las que siguen en lucha durante toda su vida, a las que ya no están, a las que pronto tendremos de regreso. A la que triunfó y la que sigue en su proceso, por ellas, por ti, por nosotras, que el 8 de marzo siga siendo el pretexto perfecto, para decir: Aquí estamos.