El pasado domingo 8 de marzo, a lo largo del país se pudieron ver las marchas en que participaron mujeres de diversos colectivos, como los colectivos feministas y de búsqueda de desaparecidas; también un número importante de mujeres que por su propio pie llegaron a los puntos de concentración, vistiendo prendas moradas o verdes, colores distintivos que han manejado de manera ya muy amplia.

Ahora, simbólicamente un día después, existe un amplio y fuerte debate entre quienes apoyan el movimiento y quienes cada vez son un número mayor, que critican y cuestionan los daños realizados por las manifestantes.

Los diversos puntos de vista que señalan la intencionalidad de causar afectaciones incluso vienen de mujeres que apoyan la necesidad de manifestarse. Pero hemos visto que por igual se dañan los edificios públicos, plazas y monumentos, y espacios que son privados de grandes corporativos como los bancos y distintos negocios de emprendedores y emprendedoras, todo esto con mayor relevancia en el centro histórico de la CDMX y las grandes ciudades del país, provocando molestias entre la ciudadanía.

Por supuesto hay otro sector de la población, principalmente mujeres que justifican y defienden la necesidad de las marchas, debido a la suma de violencia que han sufrido de manera sistemática a lo largo de la historia; reprochando que se defienda un edificio tolerando la serie de abusos a las mujeres, la poca seguridad y lo vulnerables que son, ya que a pesar de qué hay avances en el tema de la agenda pública, siguen las agresiones y lamentablemente la gran mayoría de los casos siguen quedando impunes.

La desaparición de las mujeres sigue siendo un problema al que no se quiere voltear a ver, pero las cifras ahí están u pueden ser consultadas en el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), muestran lo siguiente:

Mujeres desaparecidas en Guanajuato (2025) el primer trimestre de 2025, 118 personas desaparecidas en total, 25 eran mujeres, 93 eran hombres. Esto significa que aprox. 21 % de los casos correspondieron a mujeres durante ese periodo. Así en los siguientes trimestres el porcentaje se mantuvo entre 20% y 21 %.

Los municipios con mayor número de mujeres desaparecidas en Guanajuato son Celaya, León, Villagrán, Salamanca y Pénjamo, seguidos por Irapuato y otros municipios del corredor industrial. incrementando en nuestro estado y en el país.

Esos datos y los cientos de mujeres que día a día sufren calladamente algún tipo de violencia, que justifica todas las movilizaciones, han pasado al olvido, después del 8M solo queda la resaca de las pintas, los vidrios rotos, las imágenes de mujeres limpiado los daños causados por mujeres, la división social que ha polarizado las opiniones y dejado atrás el verdadero sentido de las marchas, de la necesidad de visibilizar las desigualdades y protestar por la violencia que sufren las mujeres, que en su modo más extremo incluyen el homicidio y la desaparición forzada y la trata de personas que también presenta casos en el Estado.

Ahora preguntémonos más allá de si estamos de acuerdo o no, si la causa que justifica que las mujeres salgan a marchar es válida y que merece ser apoyada, creo que debemos de reflexionar sobre el origen de la protesta, de esa necesidad de alzar la voz porque las violencias y desigualdades no han terminado, que es necesario respaldar la lucha de las mujeres mediante la eliminación en casa, en los centros de trabajo y en nuestros grupos de amistades, de cualquier fuente generadora de violencia; exigir a las autoridades para que haya justicia, apoyemos quizás silenciosamente o quizás marchando, si la opción es salir, pero que el 8M tenga un propósito y un efecto positivo en nuestra sociedad. ¿Usted qué opina?

Excelente día.