La pasada sesión de ayuntamiento varios compañeros nos llevamos la sorpresa de la colocación de un barandal de madera que fue instalado en la emblemática sala de cabildo de palacio municipal.
El objetivo no es claro, ¿será para apartar a los medios de comunicación que asisten a transmitir las sesiones de ayuntamiento que por obligación debería transmitir la Administración y no lo hace?, ¿será para establecer la diferencia de quienes tienen derecho a estar de un lado y quienes no?
Con una puerta niegan el acceso y separan a los miembros del ayuntamiento de los asistentes, excluyendo el acceso o contacto con quienes se sientan en una mesa para realizar una sesión que es pública.
Lo antes señalado demuestra que cuando se habla de ser trasparentes es mera retórica; lo que se busca es tener una separación con la ciudadanía.
Si es por seguridad del equipo, que aún no es visible porque no se utiliza, pese a haber gastado más de dos millones de pesos, o es por controlar y cuidar el acceso de quienes asisten, recordemos que algo similar se vivió en el Senado de la República para evitar la presencia de los periodistas en la sala del pleno.
Eese caso no se trataba de un balcón de madera, sino de un cerco humano, formado por el personal de resguardo parlamentario con la función de que los reporteros no se acercaran al coordinador de morena y Presidente de la Junta de Coordinación Política.
Ya que podrían incomodarlo con preguntas relacionadas al tema de “la barredora”; al final ningún periodista se pudo acercar al ex gobernador tabasqueño para entrevistarlo.
Ésta medida de limitar la interacción con las autoridades electas, tiene su antecedente de hace más de dos décadas al acuñar en la Cámara de Diputados la tristemente frase del “corral de la ignominia”, para los apartados.
Ahora parece ser que ya tenemos en nuestro cabildo, esa distinción de los poderosos y el pueblo que solo tiene derecho a ver.
Habría que analizar si en un espacio público se pueden colocar barreras al acceso de los periodistas y ciudadanos, pues nunca en lo que llevamos de esta Administración se ha visto desorden que justifique esa medida.
Habrá a quienes no les parezca importante, pero es un gesto simbólico de separación y exclusión.
Ahora bien, se llegó la fecha de mediados de febrero y las sesiones siguen sin trasmitirse y los miércoles ciudadanos tampoco se han realizado.
Yes que la misma Dirección de comunicación da anuncios de fechas de inicio y promete que dará atención al tema, pero simplemente no hay seriedad en el cumplimiento.
Esperemos cerrar el mes por lo menos con el retrasado cumplimiento de la ley y la transmisión de las sesiones, los invito queridos lectores a acudir y observar la barrera que existe entre los miembros del Ayuntamiento y el público, la que evoca a una corte o juzgado, o en su defecto seguirla por los medios que atienden el llamado y acuden a transmitirla en vivo, donde pareciera que solo se puede estar, detrás de la barrera.
Saludos y excelente día.