Suele decirse, con respecto al impacto y la importancia de una buena fotografía que “una imagen vale más que mil palabras” y en ocasiones esto es una verdad incuestionable.
A lo largo de la historia de los crímenes mediáticos y de las imágenes que los acompañan, ha habido algunas que han marcado la historia, y que, al ser tomadas en el segundo preciso, han resuelto asesinatos o también, han marcado a una época.
Una de las fotografías más impactantes tomadas en el momento preciso, fue la de Reynaldo Dagsa, que tiene especial impacto y revuelo en estos tiempos, pues el obturador se presionó durante la víspera de Año Nuevo de 2011.
Otra, la de Gary Plauche, y otra la del periodista texano Robert H. Jackson.
Hoy repasaremos cada una de las tres.
Nacido en el año de 1975, Reinaldo Dagsa fue un destacado político filipino Miembro del Equipo de Acción de Mantenimiento de la Paz de Barangay que se despeñó como concejal.
Obviamente, su trabajo le hacía tener muchísimos enemigos entre el bajo mundo, desde simples rateros hasta miembros del crimen organizado. Uno de los hombres a quienes obstruyó sus actividades criminales fue Manuel Gonzales, quien se dedicaba al robo de coches.
La noche del 31 de enero de 2011, Dagsa celebró, como muchos, el Año Nuevo. Se encontraba con su familia en la localidad de Caloocan, un suburbio de Manila.
Como muchas personas, quiso tomar una fotografía a sus seres queridos, sin saber que justo detrás estaba Gonzales, apuntando a su rostro. Fue segundos después de presionar el obturador que Dagsa cayó al suelo, agonizando, para finalmente dejar este mundo.
Aquella trágica ironía sirvió para que la evidencia fuese directa y más que suficiente para atrapar al asesino y encerrarlo en la cárcel.
VENGANZA Y JUSTICIA
El segundo caso es uno de los más estremecedores que se tienen registrados, y es la historia de Gary Plauche, su hijo Jody y un criminal llamado Jeff Doucet.
Jeff era profesor de una escuela de karate de mucho prestigio, y un día le pidió a los padres del joven Jody que le permitieran ir de gira para rodar anuncios de escuelas de karate en California, ya que su hijo era el alumno más destacado.
Confiados, los progenitores dieron el permiso, pero Jeff cometió un atroz abuso de confianza, pues en lugar de promoverlo, lo llevaba a moteles donde abusaba de él y lo drogaba.
Cuando el niño llamó a su madre, June, ella notó en su voz que algo no estaba bien, y dio aviso a la policía. Por suerte, atraparon al pederasta en el motel Seven Palms, de Anaheim.
Gary estaba furioso y no era para menos: no solamente Jeff había traicionado su confianza, sino que perjudicó terriblemente la vida de su hijo. El caso se hizo mediático, y todos lo periodistas fueron al aeropuerto de Baton Rouge, Louisiana, donde el criminal bajaría de un avión para ser llevado a juicio.
Gary tenía un amigo camarógrafo quien le dijo que todo ocurriría el 16 de marzo de 1984.
Sin mediar palabra, Gary Plauche corrió hasta donde escoltaban a Jeff Doucet y le disparó directo a la cabeza. Decenas de medios registraron y grabaron el momento en vivo.
Como era de esperarse, este caso abrió un debate ético en toda la sociedad. Sin duda, hasta el día de hoy sigue siendo un tema con muchísimas aristas.
El juez condenó a Gary a 5 años de libertad condicional y 300 horas de trabajo comunitario. No pisó la cárcel.
El último caso es el del periodista Robert H. Jackson, quien tomó la histórica fotografía del momento preciso en que Jack Ruby mata a Lee Harvey Oswald, el asesino de John F. Kennedy.
Aquel momento preciso ha quedado grabado a fuego en la historia, al grado que se le otorgó el Pulitzer en 1964. Jackson usó su cámara telémetro Nikon S3 de 35 milímetros.
Así terminamos la primera columna de 2026.