La inspiración para crear arte llega de diferentes formas y en distintos momentos. A veces, es de una vivencia. En otras ocasiones, de un comentario al azar. Puede también originarse de un crimen abominable.

Así le ocurrió al escritor Gregory Maguire, quien escribió su obra más famosa, ‘Wicked’ (que ahora se ha convertido en la adaptación cinematográfica) queriendo hablar sobre la naturaleza de la maldad, planteando, a través de personajes de un mundo de fantasía, si realmente nacemos siendo malvados o si son las experiencias, o la percepción que otros tienen de nosotros, lo que nos lleva al lado oscuro.

Hoy hablaremos de un crimen que conmocionó a Inglaterra e inspiró varias novelas, películas y canciones, y es quizá el más horrendo e impactante que hemos recreado a lo largo de este 2025 que casi termina: el asesinato del pequeño John Bulger, de 2 años.

Todo comienza el 12 de febrero de 1993 en Mereyside, una comunidad cercana a Liverpool, famosa por ser la cuna de Los Beatles y también, de un crimen sin nombre. Aquella mañana, la señora Denise Bulger iba al centro comercial New Strand con su Hijo James, de 2 años.

Fue a una carnicería y para sacar el dinero de su bolso, soltó a su hijo de su mano durante 3 minutos. Eso bastó para que el pequeño desapareciera. La policía peinó toda el área, pero ya no había pista de él. Luego, revisando los videos de vigilancia, se dieron cuenta que dos niños se lo habían llevado. Los señores Bulger se aliviaron, pues creyeron que eran amigos de su escuela y después, lo devolverían sano y salvo.

No fue así.

Quienes secuestraron a James eran Robert Thompson y John Venables, de 10 años. El primero era un niño problemático, ladronzuelo de juguetes y con un padre que abandonó a su familia. El segundo, un chico muy inteligente que le gustaba el cine de terror.

Ambos se llevaron a James, haciéndole creer que iban a jugar, a las vías del ferrocarril a las afueras de Walton y comenzaron a torturarlo, haciéndole comer pilas hasta que bebiera el ácido y al final, lo descalabraron con una viga de ferrocarril.

La pregunta obvia es cómo fue que ningún adulto los detuvo, y es que todos pensaban que eran niños que iban a jugar o que James era el hermanito de ambos.

Música y libros

Los pequeños monstruos fueron detenidos por casualidad: su maestra vio los videos en un noticiero y los reconoció. Durante las pruebas psicológicas, se supo que los dos eran perfectamente conscientes de sus actos. Así, se convirtieron en los convictos más jóvenes en la historia de Gran Bretaña. Así, se les juzgó como adultos a una pena de 15 años, que Denise y su esposo siempre lucharon porque fueran más.

Hubo marchas en toda Inglaterra para que los dos niños tuvieran cadena perpetua, pero no fue así. Aunque fueran perpetradores de un crimen horrendo, seguían siendo ciudadanos. En 2001, se les concedió la libertad, pero con muchas restricciones. Ambos se alejaron de la vida pública.

De Robert no se supo mucho, pero de Jon Venables sí: en 2008 fue arrestado por posesión de pornografía infantil y condenado de nuevo a prisión… pareciera que, efectivamente, tenía la maldad innata. Un recluso le arrojó agua hirviendo en la cara, por lo que el convicto necesitó cirugía.

El caso inspiró varias obras, como la ya citada ‘Wicked’, pero también el cortometraje nominado al Óscar en 2019, ‘Detainment’, que recrea los interrogatorios a los dos niños asesinos y que la madre de James aborreció por considerarlo perturbador.

En la música, la canción ‘Heal the world’ de Michael Jackson sonó en el funeral de James, que el artista permitió su reproducción con total libertad. Finalmente, Dolores O’Riordan, de The Cranberries, compuso ‘The icicle mealts’ al impactarse sobre manera del caso. La letra dice:

“¿Cómo, cómo pudiste lastimar a un niño? ¿Ahora esto te deja satisfecho, satisfecho, satisfecho?”