Uno de los sueños que todos hemos tenido alguna vez es el de ganar el premio mayor de la lotería. Que de un segundo para otro, nuestra vida cambie gracias a los afortunados números de un boletito, aunque es casi imposible, o como dice una frase de la sabiduría popular: “es más probable que te alcance un rayo, a que te ganes la lotería”.

Por lo anterior, muchos timadores han llevado a cabo los más estrambóticos planes para ganar y demostrar que la suerte existe o al menos, se inclina a su favor. Ninguno ha terminado bien. Esta semana veremos dos casos.

El 24 de abril de 1980, se llevó a cabo uno de los más famosos fraudes de lotería en Estados Unidos, cuando Nick Perry, estrella de la televisión local de Pensilvania, se alió con varios amigos para robar el premio mayor de la lotería de aquella ciudad, que consistía en 1.2 millones de dólares y se conocía como ‘The daily number’, pues se transmitía diariamente por la televisión. El boleto tenía un costo mínimo de 50 centavos, y máximo de 5 dólares. Como muchos de estos premios, era acumulativo.

El plan era sencillo: inyectar dos de las 10 pelotas blancas (4 y 6) con pintura de látex del mismo color. De esta forma, solamente podrían salir estas combinaciones: 444, 446, 464, 466, 644, 646, 664 y 666. Aliándose con Edward Plevel, abogado encargado de vigilar la seguridad, entró al estudio de grabación e inyectaron la sustancia en las bolas.

Esa misma noche, toda la gente miraba cómo las esferas flotaban con el aire y llegaban por el conducto, haciendo el ansiado recorrido. El número ganador fue el 666. Por supuesto, muchas personas creyeron que había algo ‘diabólico’ al tratarse de la cifra que representa al Anticristo, pero no había más maldad que un fraude muy humano.

Perry pensaba que se había salido con la suya, pero todo fue muy obvio, porque en varios puntos de Pensilvania muchos conocidos de él compraron los números con las únicas combinaciones posibles. Así fue como lo descubrieron.

Fueron de 3 a 7 años por fraude. En 1988 Perry salió de prisión, y aunque volvió a obtener trabajo como presentador televisivo, nunca volvió a ser lo mismo hasta su muerte, en el año 2003.

EL ESCENARIO FALSO

El segundo caso ocurre en México, concretamente el 22 de enero de 2012, cuando se transmitió en vivo el sorteo de Melate. En aquel entonces, el premio mayor era de 60 millones de pesos.

Esta historia es tan increíble que inspiró la reciente serie ‘Melate que sí’, donde en seis capítulos se cuenta cómo ocurrió todo, aunque se alarga la trama para hacer más intrigante el caso. Aún así ilustra muy bien lo ocurrido.

Doce empleados de la empresa de marketing encargada de trasmitir el programa de concursos y azar, planeó un ingenioso robo que, como ocurre en estos casos, fue descubierto por pequeños detalles.

Aquella noche, el sorteo parecía como cualquier otro… pero no era así. En realidad, los perpetradores del fraude grabaron horas antes el programa, haciendo creer que se transmitía en vivo, todo en un escenario falso para la ocasión, ubicado atrás del set donde se llevaba a cabo la filmación real. Aunque parecía increíble, logaron engañar a todo mundo durante un día.

Fueron descubiertos porque las personas que reclamaron el premio eran familiares de los empleados que organizaron el fraude, además que al día siguiente no se presentaron a trabajar, lo que de inmediato despertó sospechas de las autoridades. Al día siguiente, la entonces Procuraduría General de la República alcanzó a congelar las cuentas y rescatar el dinero. Sin embargo, como en aquel entonces el fraude no era considerado un delito grave, los responsables no terminaron en la cárcel.

Así terminan estos casos sobre la lotería. Bien dice el escritor español Arturo Pérez-Reverte: “El azar tiene muy mala leche y muchas ganas de broma”.