Cuando se nos pregunta cuales son los ejemplos de la maldad en la cultura general, muchos diremos que seguramente fueron los nazis, mientras que otros, afirmarán que son los narcotraficantes.
Sin embargo, pocos saben que a inicios de los años ochenta, dos miembros de estos criminales colaboraron juntos, en una trama tan inverosímil que pareciera ficción, pero que está bien documentada.
El nazi no fue otro sino Klaus Barbie, el llamado ‘Carnicero de Lyon’, capitán que estuvo al frente de la Francia ocupada y logró fugarse al terminar la guerra, mientras que el traficante, Roberto Suárez, apodado ‘Rey de la cocaína’ en Bolivia.
Después de la derrota de los nazis, Klaus Barbie vivió en las sombras.
Primero, dirigiendo un cabaret en Munich, para luego ser protegido por espías estadounidenses, con el fin de combatir el comunismo. Finalmente, logró establecerse en Bolivia en 1951, haciéndose pasar por un empresario de aparente moral intachable de nombre Klaus Altman.
Parecía un ciudadano extranjero como cualquier, pero a finales de los setenta e inicios de los ochenta, el tráfico de cocaína era un tumor maligno que empezaba a extenderse por toda Latinoamérica.
Era Roberto Suárez uno de los delincuentes que empezaba a ganar más y más poder gracias al tráfico de cocaína, además del ya conocido Pablo Escobar. Uno en tierras bolivianas, y otro en Colombia.
Allí fue donde Klaus, Un hombre que, aunque perverso, era muy inteligente e intuitivo, supo que tenía grandes oportunidades.
Puso su experiencia en política internacional, seguridad e incluso torturas, además de sus conexiones con vendedores de armas internacionales, al servicio de los traficantes sudamericanos, y estos lo acogieron de la mejor manera.
Barbie era visto como un respetable ciudadano: un extranjero culto, elegante, que se codeaba con la élite y siempre tenía temas de conversación interesantes y gustos refinados.
Pocos sabían que, entre otras acciones, había enviado a campos de concentración a 7.500 personas y perpetrado 4.432 asesinatos.
EL ASESOR
El 17 de julio de 1980, ocurre el golpe de estado a Bolivia, en el que el militar Luis García Meza derroca a Lidia Gueiler Tejada.
Es un hecho que hubo varios narcotraficantes inmiscuidos, pero también, Klaus Barbie tuvo un importante papel, pues varios militares y políticos lo admiraban, aunado al hecho de que el golpe de estado siguió la lógica de Pinochet en Chile.
Así, llega al poder Luis García Meza, quien tuvo al criminal de guerra germano como su asesor de seguridad y contrainteligencia.
Aunque Barbie ya había sido expuesto, tenía amigos poderosos que lo cuidaron, aunado a que era una persona muy querida.
Entre otras de las actividades del exnazi, estuvo la creación de ‘Los Novios de la Muerte’, un letal grupo de mercenarios. También asesoró a Pablo Escobar.
Muchos de los cazadores de nazis que buscaban por todo el mundo a estos criminales estaban enfurecidos y frustrados, pues daba la impresión que Klaus gozaba de total impunidad.
Sin embargo, todo cambio con la llegada de un gobierno democrático a Bolivia en 1982.
El cargo por el que se detuvo al antes capitán nazi fue por no pagar impuestos y por estafa, concretamente a la Corporación Minera de Bolivia.
Así, fue extraditado a Francia y llegó a Lyon, donde tanto daño había esparcido. Fue sentenciado a cadena perpetua por crímenes contra la humanidad.
Murió el 25 de septiembre de 1991 de leucemia.
Por su parte, Roberto Suárez, quien inspiró al personaje de Alejandro Sosa en la película ‘Scarface’ de Brian de Palma, murió de un paro cardiaco en julio del 2000.
Así termina la historia y el vínculo de dos monstruos del crimen.
Para los lectores interesados, pueden consultar el libro ‘El carnicero y el patrón’ de Boris Miranda, y el documental de tres partes titulado ‘El cártel nazi’ dirigido por Justin Webster.