El robo al museo del Louvre, ocurrido el pasado 19 de octubre se ha convertido en la noticia del año para todas las personas interesadas en el arte y los crímenes mediáticos.
Los atracadores se valieron de un montacargas y además de llevarse joyas valiosas, pusieron en evidencia las enormes fallas de seguridad de uno de los museos más importantes del planeta… basta con recordar que la contraseña de las cámaras era ‘LOUVRE’.
Estas carencias han sido históricas. Hoy, recordaremos algunas.
El primer gran robo del Louvre, aconteció el 2 de agosto de 1911, y despareció su pintura más famosa: nada menos que la Mona Lisa. El responsable, Vincezo Peruggia, había trabajado en el museo y sencillamente se escondió en un guardaropa para posteriormente salir, llevándose la pintura guardada en un abrigo. Así de simple.
No se trató de un crimen al estilo Arsenio Lupin, Fantomas o Danny Ocean en ‘La gran estafa’. En enero de 1913 la célebre obra creada por Leonardo Da Vinci se recuperó, y aunque aumentaron las medidas de seguridad, en años subsecuentes se cometerían más robos.
Ahora, avancemos en el tiempo hasta el 31 de diciembre de 1976. Es habitual que los atracadores de arte aprovechen fechas festivas para cometer sus actos, y en esta ocasión no sería diferente, pues mientras los parisinos disfrutaban del año nuevo, tres hombres enmascarados llegaron a la Galería D’Apollon en el museo en cuestión, golpearon a unos guardias y los amagaron. Posteriormente, rompieron una vitrina para robarse la espada del rey Carlos X.
Se dice que quien no conoce la historia está condenado a repetirla, y esta máxima queda clara, pues desde ese entonces quedó clara la escasa seguridad del lugar.
Pero no todo han sido errores y fallas de seguridad en el Louvre, también han existido héroes en favor de la cultura y el arte en tiempos muy difíciles.
Durante la Segunda Guerra Mundial, cuando Francia fue ocupada por los nazis, los parisinos temían que las tropas de Hitler saquearan y destruyeran lo que había en el recinto.
Fue Jacques Jaujard, el entonces Director de Museos Nacionales de Francia, quien tomó la decisión de evacuar las obras más importantes, salvando mil 800 cajas con objetos invaluables.
PINTURAS Y ARMADURAS
En el año de 1983 ocurrió otro robo: esta vez, fueron dos piezas de una armadura renacentista del siglo XVI: el casco y la coraza con incrustaciones de oro. Aunque se encontraron en 2021 como parte de una herencia, los responsables jamás han sido capturados.
El 3 de mayo de 1998 ocurrió otro de los robos al museo más sonados y polémicos. La pieza desaparecida fue ‘Le Chemin de Sèvres’, de Jean-Baptiste Camille Corot. A diferencia de los casos antes citados, este ocurrió durante el horario de visitas.
Los criminales retiraron las clavijas del marco y se lo llevaron, sin que nadie del personal de seguridad se diera cuenta hasta que, seguramente, los responsables ya estaban afuera comiéndose una baguette. Aunque se cerraron las puertas del lugar y se registraron a cientos de visitantes, ya era demasiado tarde.
El robo de esta pintura fue un escándalo a finales de los años noventa del siglo XX, pues valía lo que hoy en día serían alrededor de 15,084 dólares. La Sociedad de Amigos del Louvre ofreció una recompensa de 100,000 francos de aquel entonces, pero hasta el día de hoy esta obra continúa en calidad de desaparecida.
Aunque después de lo ocurrido en 1998 se incrementó la seguridad del museo, no ha habido un crimen tan mediático y tan significativo como el que ocurrió el pasado mes de octubre de este 2025.
De momento, continúan las investigaciones de este crimen que es un atentado contra el patrimonio cultural de la humanidad.
Al respecto, uno de los más grandes detectives, historiadores y especialistas en robos de arte, Arthur Brand, ha sido lapidario al declarar: “es mucho más fácil robar el museo del Louvre que una joyería famosa”.