La escena la hemos visto en cientos de películas sobre la mafia: en un ambiente y una fotografía propias de los años treinta, unos delincuentes vestidos con gabardinas y sombreros fedora deciden hacer escarmentar a un soplón, que informó a la policía, con un castigo eficaz e infame: introducir sus pies en una cubeta con cemento, esperar a que se seque y finalmente, arrojarlo al mar o al río.

Acto seguido, cuando preguntan que le ocurrió a la víctima, dicen con una pasmosa naturalidad: “Él ya duerme con los peces”.

Se trata, sin duda, de una espantosa forma de morir, y que se volvió famosa gracias a la escena de la película clásica sobre el género: ‘El Padrino’ (Ford Coppola, 1972) cuando sentencian: “Luca Brasi ya duerme con los peces”.

Lo anterior, aunque no lo parezca, no tiene nada de ficticio.

Mario Puzo, autor de la novela en que se basa la película, se documentó bastante bien, y mucho de lo que se lee se basa en hechos reales, aunque con nombres y lugares cambiados. Un ejemplo es esta ejecución tan particularmente angustiante.

Todo ocurre en un mes como este, agosto, pero de 1961, cuando el mafioso Joe Gioielli, miembro de la pandilla criminal ‘Gallo Gang of Red Hook’, quien tenía fama de ser el pistolero más temido de Brooklyn, Nueva York, es invitado a pescar por dos amigos: Salvatore D’Ambrosio y Carmine Persico.

Parecía un viaje en barco de amigos, pero ellos sabían que Gioielli, apodado ‘Joe Jelly’ había traicionado a su jefe, el capo Joe Profaci, fundador de la familia Colombo, una de las cinco más peligrosas en todo Nueva York.

Una vez en altamar, Salvatore y Carmine sometieron a Gioielli. Extrajeron un hacha y le cortaron los brazos y piernas, para posteriormente introducirlo en un barril y arrojarlo al océano. Después, a las 2:30 de la madrugada del 25 de agosto de 1961 van en un coche al restaurante italiano ‘Jackie’s’ y arrojan un pez con la ropa del occiso y el mensaje: “Joe Jelly sleeps with the fishes”.

El significado era aterrador y muy claro.

Cuando Puzo publica la novela en 1969, llama a todo este proceso como “El Mensaje Siciliano” en la inmortal escena que sería bastante parecida a la real.

MATÓN Y ACTOR

La frase “Luca Brasi duerme con los peces” y su contexto en la mafia y la cultura pop, no termina allí.

Como es de dominio público, cuando ‘El Padrino’ iba a proyectarse en los cines de todo el mundo, la auténtica mafia quiso hacer lo posible por boicotearla, pues daba una imagen muy negativa de los italoamericanos.

Poco a poco, el director Francis Ford Coppola y el productor Albert Rudy llegaron a un acuerdo para, al menos “llevar la fiesta en paz” con el crimen organizado. Quien estaba detrás de todo era el capo Joe Colombo.

La maña quiso monitorear, a su manera, la filmación de la película, incluyendo a alguien de sus filas en la filmación, sin que la producción pudiera hacer algo al respecto, de modo que obligó a que contrataran a uno de los suyos como actor secundario… ese alguien fue Lenny Montana, quien era matón de los Colombo, y caracterizó al personaje de Luca Brasi, el que duerme con los peces.

Montana había nacido en 1926, y se ganaba la vida como luchador profesional. Su trabajo era cobrar protección, y solía prender fuego a locales en Nueva York.

Como un detalle irónico, es bueno recordar que, pese a su estatura de casi dos metros y su musculatura, se sentía intimidado por Marlon Brando, quien ya era un actor de renombre.

Cuando estaba en el set vigilando que todo saliera bien, el director, al ver su inmenso tamaño, decidió convertirlo en actor secundario. Así, actuó como sí mismo: es decir, un ex luchador y guardaespaldas del crimen organizado. Después siguió actuando de forma esporádica hasta su muerte, en mayo de 1992.

No cabe duda que las grandes películas de la historia tienen frases memorables que pueden ocultar desde mensajes motivacionales, hasta atroces crímenes.