Cuenta la leyenda de que los mexicanos somos personas que constantemente nos criticamos unos a otros, que no sabemos trabajar en equipo y que preferimos jalar al de adelante para que no avance antes de que llegue primero que nosotros.

Pero también existe una parte que dice que los mexicanos somos personas muy solidarias, que sabemos estar juntos en los peores momentos y que aunque el panorama resulte muy negro, encontraremos de alguna u otra manera, la forma de añadir color para salir del desastre en que nos encontremos.

Tal vez el ejemplo más fuerte que podemos mencionar, aunque ya han pasado 31 años desde entonces, es el terremoto de 1985, el cual devastó la capital de nuestro país, dejando en ruinas casi todo y gran número de heridos y fallecidos.

No recuerdo lo que paso ese día, la verdad apenas venía en camino a este mundo, pero cuenta la historia que la respuesta del gobierno mexicano, encabezado por el Presidente de la República, Miguel de la Madrid Hurtado, fue ineficaz ante la magnitud del desastre y minimizada ante la comunidad internacional.

Así que los capitalinos estaban en su peor momento y no contaba con ayuda de su gobierno ni tampoco con ayuda internacional.

Sin embargo, algo brotó del interior de las personas, que aunque rodeadas de la peor de las desgracias, sacaron el “fua” y con lo que tenían a su alcance, palos, picos, palas, cazuelas… con lo que fuera, empezaron a remover escombros y lograron salvar muchas vidas.

El caso más conmovedor tal vez fue el de los “bebes del Milagro” del Hospital Juárez, los cuales fueron rescatados con vida a pesar de que ya habían transcurridos varios días desde el primer temblor, basta ver las imágenes borrosas que se conservan en los archivos televisivos del momento del rescate, para poner la piel de gallina y hasta llorar un poco.

De acuerdo a un reportaje de NatGeo en el 2005, la energía que desprendió el sismo del 85 equivalió a 1.500 bombas atómicas, pero ni toda ese energía pudo con el amor, la fuerza, la esperanza y sobre todo la unión de los mexicanos para salir adelante y recuperarse de la tragedia.

Ante los cambios climáticos y un planeta tierra que por descuido de sus moradores parece cada vez más loco, los desastres naturales llegan en cualquier momento y afectan a todos por igual.

En casos más recientes, en México se han presentado desastres naturales con gran impacto como el huracán Paulina en el 1997, el huracán Stan que afectó principalmente Veracruz en el 2005, como olvidar a Wilma que afectó la Rivera Maya y Cancún o las inundaciones en Tabasco en el 2007, por mencionar algunos.

En todos los anteriores no faltó el apoyo entre si de los mexicanos, se hicieron Centros de Acopio y la gente no dudo en donar, agua, comida, ropa y tal vez en casos contados dinero a través de las cuentas bancarias de apoyo.

A que vengo con todo esto, hace pocos días, el huracán Matthew impactó la zona sur y este de Haití, el país más pobre de América y también el más hambriento, les llovió sobre mojado como suelen decir.

Apenas los haitianos venían saliendo del hoyo que dejó el terremoto que afectó la zona en el 2010, dejando más de 300.000 muertos y la desgracia vuelve otra vez.

Poco se ha dicho en los medios de comunicación, pero sin duda alguna los hermanos haitianos necesitan ayudan, para ellos no aplica la frase de después de la tormenta viene la calma, porque quizás viene una tormenta aún peor, como enfrentar la falta de comida, las enfermedades como el cólera, la falta de servicios de salud, etc.

En Cruz Roja tenemos un lema dejado por nuestro fundador Jean Henri Dunant que es “Tutti fratelli” que traducido al español es “Seamos Todos Hermanos”, estas palabritas encierran un gran significado, fueron utilizadas por primera vez para convencer a la población de atender sin importar bando del conflicto de la guerra italiana, a los lesionados de la batalla de Solferino el 24 de junio de 1859.

Desde entonces, en cualquier sociedad de Cruz Roja y de la Media Luna Roja el lema está presente “Seamos Todos Hermanos”, y sabemos que los mexicanos somos hermanos y que aunque a veces bien guardadito, tenemos un corazón bondadoso, que aunque con mucho o poquito de lo que tengamos y podamos dar, puede significar todo para los que no tienen nada.

Cruz Roja Mexicana a través de la Sede Nacional, abrió la cuenta de Bancomer 0404040406, para recibir donaciones en favor de los hermanos de Haití.

Tal vez pensarán que el dinero no llegará a su destino final y que es mejor donar en especie, pero la realizad es que por organización, costos, tiempos y demás, las donaciones en efectivo son la mejor manera de ayudar.

Para muchos hoy es viernes de quincena, así que por hoy, dejemos de comer menos tacos y de tomar menos cheves, y donemos para los afectados del Huracán Matthew y Seamos Todos Hermanos.